13. Hyderabad

Las escuelitas

En la gala de Ramoji conocimos a Marianne una francesa enamorada de la India, quien nos conectó con Maech, el “Tío”, quien fue nuestro guía en Hyderabad.

Nos llevo a visitar unas escuelitas en Hyderabad, donde fuimos a hablar de cine con los niños. No siendo la película de Lucas muy apropiada para los escolares, Lucas optó por mostrar un corto hecho con Matías sobre los indígenas del Amazonas. Y era muy divertido explicar a los escolares indios porqué a los habitantes  del Amazonas les decimos indios. Tocó remontarnos a Cristóbal Colón, de quien no tenían mucha noticia.

Los niños indios aman el cine de su país. Uno de ellos nos recitó parlamentos enteros de una película que él se sabía. Cuánto nos faltará para que un niño colombiano haga otro tanto.

Entre más pobre la escuela más regalos nos daban: nos llenaban de flores, de saris y de estolas, y de libros de texto en Inglés y en Telugú, mientras comíamos las ricas samosas.

La ciudad

Vivíamos en un hotel muy céntrico y Maech nos consiguió una van que nos llevo con gran habilidad por entre la ciudad más caótica y desordenada que he conocido. Millones de motos, de rickshaws, de peatones, carros, buses. Cada cual cruza por donde se le ocurre, se atraviesa sin avisar, para, echa reverso, se va en contravía.

Hyderabad es la capital de Andhra Pradesh. Hoy en día es el centro de la industria informática de la India y se le llama Cyberabad.

La ciudad de 11 millones de habitantes, es un desorden interesante de mirar, pues contiene todas las tragedias que le pueden acontecer a Bogotá.

Para empezar, el metro elevado que es un desastre. Lo inauguraron 5 días antes de nuestra llegada y aún no han terminado varios sectores. Pero ya volvió horrible la ciudad que pasó a convertirse en ciudad subterránea.

La vía era muy angosta (como nuestra 13), de modo que el metro llega casi a las ventanas de los edificios.

El otro  peligro que amenaza a Bogotá es la proliferación de motos y que son por millones además implican parqueaderos y talleres de reparación sobre las vías.

Hicimos un corto viaje en el metro recién estrenado. Maesh entró a las oficinas de la estación, sacó al gerente, nos lo presentó e insistió en explicarle que éramos los cineastas colombianos y que nos dieran tiquetes gratis para nuestra primera vuelta en metro. Nosotros nos negábamos, pero aún así nos los dieron.

Charminar

En planta es un cuadrado que hicieron para establecer el centro de la ciudad, tiene una puerta hacia cada uno de los puntos cardinales que a su vez eran las avenidas principales.

En la foto de abajo se ve desde el segundo piso de Charminar, la puerta Oeste de la ciudad.

Visitamos la torre de Charminar.

Charminar fue una mezquita y monasterio que data de 1591.

En el segundo piso funcionaban las aulas de la escuela coránica.

También fuimos a muchos restaurantes populares con el consabido Chicken Biryani maravilloso y Matías aprendió a hacerlo, amén de otras exquisiteces.

Y estuvimos varias veces en el bazar, que es San Victorino multiplicado por 200 mil.

Escala en Dubai

De Hyderabad salimos hacia el occidente en la fabulosa Emirates Airways con comodísimos aviones, manjares exquisitos (que adjunto menú) y una escala insospechada en el aeropuerto de Dubai que es acercarse al siglo XXII.

Adiós montañas de Oriente.