2. Amiens

En la ciudad de Amiens se realizó el Festival de Cine al que veníamos invitados con la película de Lucas. Mientras él se ocupaba de la prensa, otros nos fuimos de paseo.

 

Aprendí cosas muy útiles, como que Amiens es la patria de Macron y de Brigitte, para gran orgullo de sus ciudadanos. Nos mostraron la escuela donde él estudió.

Y que la familia de Brigitte es la dueña de la fabrica de Macaron, que no son macarrones italianos sino unos bizcochillos que en argentina se llaman alfajores. 

Brigitte y  Emmanuel comiendo macaron

Amiens está al norte de Paris, a unas 2 horas por tierra y varios grados más frío​.

 

Es también la ciudad adoptiva de Julio Verne, quien vivió allí hasta su muerte en una primorosa casita de dos pisos art nouveau, de donde sólo salía con su imaginación. 

Es un museo de estos que tienen el escritorio donde trabajaba  Jules con la estilográfica dejada casualmente sobre el manuscrito, en el momento en que se paró a alguna diligencia. Y un rinconcito discreto, envuelto en cortinajes, donde se echaba sus siestas. (y que yo pensé que era la camita de un celador).

No dejaban tomar fotos, de modo que no adjunto documentos. 

La Catedral

Construida a lo largo de tres siglos, la Catedral de Amiens es un clásico del gótico. Tuvimos la suerte de visitarla acompañados de Diego García, documentalista colombiano quien estaba en el festival.

Diego había hecho años atrás una película, "Las Castañuelas de Notre Dame", sobre el sacristán colombiano de la catedral de Notre Dame de Paris. Y se conoce a fondo esa iglesia. Yo también la he visitado veinte veces y me parece la más clásica y la más perfecta de todas. 

Pero recorrer estos espacios de Amiens, en esa penumbra que da la luz de los vitrales y en esa inmensidad de espacio interior, (es la más alta de Francia), es realmente transportador. Hay algo en la espiritualidad que produce su recorrido mas allá de creencias y dogmas. Uno se pone en paz con uno mismo. Y eso es su efecto maravilloso a lo largo de los siglos. Y que lo producen esas otras obras de arte de la arquitectura como veremos más adelante, con Santa Sofia, o la Mezquita Azul en Estambul.

Allí el ser humano toma conciencia de su pequeñez y se siente parte de algo que lo supera y lo engrandece. 

Los dioses son muchos, para todos los gustos. Lo horrible son los fanatismos, el creer que sólo uno es verdadero y que hay que hacer desaparecer a quienes creen en los otros. 

Fui feliz en esa catedral. Espero la gocen.