9. Santa Sofía

Tras la Conquista de Constantinopla por el Imperio Otomano en 1453, el edificio fue transformado en mezquita. Y así se mantuvo hasta nuestros días.  En 1935 fue convertida en museo.

Basílica y Mezquita

Desde el año 360 y hasta 1453 sirvió como la catedral ortodoxa bizantina de rito oriental de Constantinopla. Durante la cuarta Cruzada en el siglo XIII fue saqueada y profanada por los cristianos latinos. Muchas supuestas reliquias de la iglesia —como una piedra de la tumba de Jesús, la leche de la Virgen María, la mortaja de Jesús y los huesos de varios santos— fueron enviadas a las iglesias de occidente.

Los Mosaicos

Los mosaicos lograron salvarse de la lucha de los Iconoclastas que empezó con Leon III, emperador de Bizancio, quién en el 726 prohibió la veneración de las imágenes de Cristo y de los santos.

Tras el segundo concilio de Nicea en 787 se afirmó la veneración de iconos, con base en la encarnación de Jesucristo en hombre.

El emperador León V (813-820) volvió a instaurar la lucha contra las imágenes en 813. Hasta Teodora que proclamó la restauración de iconos en 843 y más adelante veremos su imagen.

LA VENERACION

Ante el Pantocrátor se hinca el Emperador también coronado con la aureola de la santidad. Para unos se trata de Leon VI, para otros de su hijo Constantino. Es el más antiguo de los mosaicos de Santa Sofía, data del siglo IX y es evidente su estilo románico en la presentación hierática de los personajes sobre fondo plano, las líneas destacadas que encierran las formas y el desinterés por la anatomía, elementos que corresponden a la convención imperante durante varios siglos.

C.

D.

 LA FINANCIACION DE SANTA SOFIA

Los mosaicos C y D narran la historia de los donantes de la catedral:

(C) Ante el Pantocrator, representado siempre vestido de azul en la época Bizantina, aparecen el Emperador Constantino IX con la bolsa del dinero para financiar la construcción y su esposa la Emperatriz  Zoe con los planos de la basílica. El mosaico data del siglo XI.

(D) Aquí es la virgen la intermediaria quien recibe la donación para la basílica. Los donantes son Juan II Comneno con la bolsa de oro y su esposa la Emperatriz Irene, con los planos o el documento de entrega. Nótese que el niño en brazos de la Virgen tiene un pergamino en mano, ¿quizás  el recibo, quizás su propia propuesta?

Este mosaico es del  siglo XII (1122), y si bien entre uno y otro mosaico el hieratismo y la presentación frontal permanecen, se puede apreciar en los rostros de los personajes un tratamiento naturalista que está recibiendo ya la influencia del renacimiento italiano. Y que será evidente en el Pantocrator siguiente.

LA CONSTRUCCION

Este mosaico, realizado en el año 944 (Siglo X), solo fue descubierto en 1849 durante la restauración de la Basílica.

Se trata de Constantino que le ofrece a la Virgen la ciudad amurallada, y al otro lado, Justiniano le entrega la catedral

(sin minaretes pues al  convertirla en mezquita se los agregaron).

Yo lo tomé como las maquetas del edificio. Pensé que se trataba de un concurso de proponentes, pues una se parece a la existente y la otra es muy diferente. Pero al leer un poco descubrí que se trata de la representación de Constantino, quien llama a dos “geometricians”  para su diseño y construcción. Ellos son Anthemius de Tralles e Isidore de Miletus.

Anthemius (matemático), fue en realidad el ingeniero constructor, y quien creo el domo más alto del mundo hasta que Brunelleschi hizo el de Florencia. 

El edificio, de planta casi cuadrada, esta cubierto con una cúpula central sobre pechinas. La cúpula reposa sobre cuatro arcos, sostenidos a su vez por cuatro pilares.

Lo que la hace más maravillosa es que reposa sobre un tambor horadado con una serie de ventanas que le dan una liviandad inverosímil.

Los medallones musulmanes son del siglo XIX y tienen los nombres de Alá y su profeta Mahoma.

Los triángulos bajo el domo o pechinas son serafines que estuvieron cubiertos durante la era de los iconoclastas y eso los preservó.

El domo de Santa Sofía tiene 56 metros de altura (guauuuuu) y 32 metros de diámetro.

 Dos semicúpulas hacen de contrafuerte de la cúpula central.

En palabras de Agatías, los diseñadores trataron de «aplicar la geometría a la materia sólida». Justiniano, según su cronista oficial Procopio de Cesarea, al ver Santa Sofía terminada exclamó: «Salomón, te he vencido».

Los turistas son, somos, por centenares, lo cual no es lo mas deseable, se vuelve difícil concentrarse. Al igual que los grandes monumentos de la cristiandad, las hordas que visitan la capilla Sixtina, San Pedro, el Vaticano hablan duro, toman fotos, comen papa frita.... no hay remedio. Así somos.